sábado, 14 de noviembre de 2015

EL DELINCUENTE; ENFOQUE EN CRIMINOLOGÍA Y JURÍDICO


Concepto a partir de dos enfoques, que son: la criminología y el jurídico.

El crimen nace con el hombre, cuando aún no existía un orden jurídico ni una sociedad organizada. El hombre aún no articulaba palabras, pero sin duda, ya desarrollaba conductas y actos que afectaban a la sociedad (conductas delictivas); de allí la necesidad de regular tales conductas y señalar castigos para lograr el orden y la convivencia pacífica por medio del surgimiento del derecho penal.

El delincuente es la persona física que lleva a cabo la conducta delictiva. Al delincuente, también se le llama agente o criminal, independientemente de su edad, sexo o nacionalidad.

En la terminología jurídico penal, también se conoce al delincuente como sujeto activo o agente.

En la criminología también se le llama criminal o antisocial, e incluso desviado; en el derecho procesal puede conocerse como indiciado, presunto responsable, inculpado, procesado, sentenciado y reo.

La distinción entre cada uno de estos últimos términos, atiende a cada fase del proceso penal, o sea, aquella en la que el sujeto está cumpliendo la pena.

Como ya se estableció, el derecho penal gira en torno a la ley, al delito, al delincuente y a la pena. No se podrá pasar en alto al protagonista del crimen, sería absurdo no tratar de analizar que existe, a causa del sujeto activo, por ésta razón la criminología y el derecho penal tratan de analizar a fondo al crimen desde varios enfoques, para saber por qué las conductas de estas personas, he aquí la importancia a la que se debe poner más atención (Teoría del Delincuente).




 

 

Sería absurdo tratar solo el punto de vista jurídico como si el delito fuera una abstracción, cuando en realidad se trata de un acontecimiento que existe a causa del sujeto activo.

Aunque a la Criminología corresponde analizar  a fondo al criminal desde su enfoque interdisciplinario (sociología, biología, antropología y psicología principalmente), también es cierto que desde el punto de vista del Derecho Penal se pueden apreciar ciertos aspectos necesarios para comprender los problemas que ofrece esta ciencia jurídica.

Es un sujeto que no solamente puede desarrollar una acción sancionada por el derecho penal, sino que tiene una noción más amplia, es decir, que tiene un problema psicológico, psíquico una razón para delinquir.

Para la criminología no importa la figura, todos tienen un elemento físico y psicológico, una determinación para llegar a cometer ese delito.

Criminológicamente se habla de desviados ya que hay conductas que pueden desplegar personas que no son sancionadas por el derecho penal, pero son conductas desviadas para la criminología, todos serán considerados criminales y se estudiaran las causas porque cometen un delito.

En el contexto de las escuelas jurídico penales, la escuela positiva se destacó por importantes aportes. Lombroso, Ferri y Garófalo estudiaron en profundidad las características que definen o debieran definir al delincuente, destacando un perfil al que podríamos calificar como el del “delincuente nato”. Lombroso, en particular, fundó sus aportes desde la antropología y la medicina, definiendo un modelo del que resulta un delincuente como “ser anormal” y fatalmente determinado a cometer el delito. Ferri, quien comparte el criterio de Lombroso, desarrolla el principio y aumenta las categorías clasificando a los delincuentes como: natos, locos, habituales, ocasionales y pasionales. Garófalo y Bertillón, no solo coinciden con los anteriores en cuanto a la importancia del estudio de los factores antropológicos determinando los caracteres orgánicos y psíquicos del delincuente, sino que estudian también la manera en que influyen en la conducta del mismo la edad, el sexo, el estado civil, la profesión, etc.

 
 

Clasificación del delincuente según Cesare Lombroso:

Fue considerado el padre de la antropología criminal. Para Lombroso, el delito no existe como tal, lo que sí existen son delincuentes. Su principal aporte a la criminología fue su teoría del delincuente nato; esta teoría fue formulada gracias a los resultados de más de cuatrocientas autopsias de delincuentes y seis mil análisis de delincuentes vivos.

A partir del método experimental inductivo que empleaba en hospitales, Lombroso establece que Los delincuentes con delitos graves en común tienen taras genéticas. Como ser:

• Protuberancia en la frente.

• Pómulos salientes.

• Ojos achinados.

• Protuberancias en el cráneo.

 

Además Lombroso Distinguía siete grupos de delincuentes:

1. El criminal Nato (Atávico):

Lombroso al examinar distintos delincuentes, llegó a una conclusión de que el criminal no es un hombre común si no que por sus característicos rasgos morfológicos y psíquicos, constituye a un tipo especial. Este criminal según Lombroso presenta signos de inferioridad orgánica y psíquica como:

 

          Menor capacidad craneana.

          Mayor diámetro bizigomático.

          Gran capacidad orbitaria.

          Escaso desarrollo de las partes anteriores y frontales.

          Contrastando con el gran desarrollo facial y maxilar (pragmatismo).

          La insensibilidad moral y la falta de remordimientos.

          La imprevisión en grado portentoso.

          Una gran impulsividad



 
 

2. Delincuente Loco Moral:

Según Lombroso es el Estado psicopatológico que impide o perturba la normal valoración de la conducta desde el punto de vista moral, pero dejando subsistente la capacidad cognoscitiva y volitiva. La descripción que Lombroso da de este loco moral son las siguientes:

          Son sujetos de peso de igual o mayor a la normal

          El cráneo tiene una capacidad igual o superior a la normal, y en general no tiene diferencia con los cráneos normales.

          La sensibilidad psíquico- moral es, por lo tanto una sublimación de la sensibilidad general.

          Son personas antipáticas que no conviven casi con nadie, odian con o sin motivos.

          Son hábiles en la simulación de la locura.

          Es muy vanidoso, es propia de los criminales natos como de los locos morales, vanidad morbosa, para ser de su vida algo muy elegante.

          Son personas bastante excitables, crueles, indisciplinados, etc.

          Es excesivamente egoísta pero a pesar de eso es altruista, aunque solo sea una forma de perversión de los afectos.

 

3. Delincuente Epiléptico:

Individuo que sufre de epilepsia y comete a causa de esta enfermedad un delito. Generalmente cometen delitos violentos. Una característica de estos delincuentes es que siempre utilizan armas blancas para cometer delitos violentos. Las características en los criminales epilépticos son:

          Destructividad.

          Tendencia al suicidio

          Cambios de humor

          Amnesia

          Vanidad

          Doble personalidad para escribir

 

4. El Delincuente Loco:

El delito en éstos no es más que un episodio en su anomalía mental, es considerado criminalmente inimputable. En esta clase de delincuentes se considera, al alcohólico y al histérico. Además Lombroso hace una diferencia entre los delincuentes locos y los locos delincuentes, siendo los locos delincuentes los enfermos dementes, sin capacidad de entender o de querer, que cometen algún crimen sin saber lo que hacen, en cambio el delincuente loco es el sujeto que ha cometido un delito y después enloquece en prisión.

 

5. El Delincuente Ocasional:

A los delincuentes ocasionales Lombroso los divide en pseudo-criminales, criminaloides.

a) DELINCUENTES PSEUDO-CRIMINALES

Están constituidos en los siguientes subgrupos:

1) Aquellos que cometen delitos involuntarios, que no son reos a los ojos de la sociedad y de la antropología, pero no por eso son menos punibles.

2) Los autores de delitos, en los cuales no existe ninguna perversidad, y que no causan ningún daño social, pero que son considerables ante la ley, y aunque no parezcan para nosotros delitos lo son, algunos se cometen por necesidad o por dura necesidad.

3) Los culpables de hurto, de incendio, heridas, duelos, en determinadas circunstancias extraordinarias, como la defensa del honor, de la persona, de la subsistencia de la familia etc.

4) Se encuentran también en los delitos de falsedad.

 

 

b) CRIMINALOIDES

1) Son aquellos en que un incidente los lleva al delito, sujetos con cierta predisposición, pero que no hubiera llegado al delito de no haberse presentado la oportunidad, la ocasión hace al ladrón.

2) La imitación.

3) La cárcel como esta ahora es la ocasión para asociarse al crimen.

4) Finalmente están los que son apresados por engranajes de la ley.

 

 

6. Delincuentes Pasionales:

Para Lombroso un delincuente pasional no puede ser un delincuente loco, tampoco tiene aspectos atávicos, ni epilepsia, ni locura moral, por lo tanto tiene que ser un sujeto con otras características, y estas son:

1) Rareza (5 a 6 %) entre los delitos de sangre.

2) Edad entre 20 y 30 años

3) Sexo: 36 % de mujeres, el cuádruple de los demás delitos

4) Cráneo sin datos patológicos.

5) Belleza de la fisonomía, casi completa ausencia de caracteres, que se notan tan frecuente en criminales y locos.

6) A la belleza del cuerpo responde la honestidad del alma

7) Afectividad exagerada

8) Anestesia momentánea en el momento del delito.

9) Conmoción después del delito.

10) Suicidio o tentativa de este inmediatamente después del delito.

11) Confesión: al contrario de los delincuentes comunes, no oculta el propio delito, lo confiesan a la autoridad judicial como para calmar el dolor y el remordimiento.

 
7. La Delincuente Femenina:

Lombroso sospechaba que las mujeres destinadas a cometer crímenes desarrollaban una fuerza inusual, en tanto que las prostitutas se dedicaban a este comercio debido a su particular belleza. Tales planteamientos resultan difíciles de reconciliar con la observación directa, y Lombroso, tras años de estudiar fotos de delincuentes femeninas, de medir sus cráneos y cuantificar sus bíceps y tatuajes, se encontró prácticamente donde había empezado. Los signos inequívocos de degeneración, como deformaciones craneales o hirsutismo simiesco, se manifestaban en muy contadas ocasiones. Con el tiempo, Lombroso cayó en la cuenta de que las delincuentes femeninas mostraban menor cantidad de signos de degeneración por la simple razón de que eran menos evolucionadas que los hombres. Con lo cual, las mujeres primitivas resaltaban menos entre los restantes miembros de su sexo. Dedujo que, puesto que las mujeres son, por naturaleza, más sumisas ante la ley que los hombres, la infrecuente criminal femenina ha de ser genéticamente masculina. Por ende, las mujeres condenadas sufrían un doble ostracismo: el legal y el social. Lombroso dice: “En consecuencia, esta doble excepción hace de la mujer criminal un verdadero monstruo”.

 


Clasificación según Enrico Ferri:

Ferri es conocido por su equilibrada teoría de la criminalidad, por su programa ambicioso Político-Criminal y por su topología criminal.

Para Ferri, el delito no es producto exclusivo de ninguna patología individual, sino que es un fenómeno social, y que además es el resultado de la acción de factores diversos: individuales, físicos y sociales.

Factores que influyen en el delito, según Ferri:

1. Factores antropológicos o individuales:

          Constitución orgánica del individuo.

          Constitución Psíquica.

          Caracteres personales de este como: raza, edad, sexo, estado civil, etc.
 

2. Factores físicos o Telúricos:

          Clima.

          Estaciones.

          Temperatura.

 

3. Factores Sociales:

          Densidad de población.

          Opinión pública.

          Familia.

          Moral.

          Religión.

          Educación

          Alcoholismo.

          Etc.

 


Clasificación según Rafael Garofalo:

Para Garofalo el hombre delincuente responde a un modelo de deficiencia psíquica o moral, de carácter hereditario, con una falta de sentimientos altruistas, e incapacidad para vivir en sociedad. Además defiende el bien de la sociedad por encima de todo, aunque para ello hubiese que eliminar a los individuos causantes del mal común, incluso su "raza", entendiendo como raza un concepto que se acerca más a lo que hoy conocemos como cultura, con el fin de evitar la perpetuidad de la misma. Garofalo crea una teoría para sancionar al autor de un delito:

 

Teoría de la Temibilidad:

La temibilidad es la perversidad constante y activa que hay que temer de parte del delincuente. Esta teoría es criticada por Arturo Rocco, quien dice que la temibilidad no es característica del autor sino más bien es repercusión social de esa característica.

 

Tesis de la Peligrosidad:

Más tarde, se abandona esta teoría y se la reemplaza por la Tesis de la Peligrosidad como base de la responsabilidad criminal. Por ejemplo si alguien da un abortivo a una mujer no embarazada, no se debe sancionar el daño objetivo, en realidad no lo hay, sino la peligrosidad subjetiva que emana de la personalidad del autor.

Este autor dice que para que exista un delincuente nato establece cuatro tipos:

1. El Asesino:

Criminal nato que no tiene sentimientos de altruismo y de probidad, por lo que puede cometer delito cuando se le presente la oportunidad.

2. El Delincuente Violento:

Le falta de sentimiento de piedad, por lo que comete delitos violentos.

3. El Ladrón:

El que atenta contra la probidad. Este sentimiento no tiene raíces profundas en estos individuos. Le falta el sentimiento altruista y está influenciado por el medio ambiente.

4. El delincuente Lascivo:

No encaja en las anteriores, podría ser delincuente sensual.

Además Garofalo define que La pena tiene por objeto defender a la sociedad de los inadaptados y los socialmente peligrosos, en casos graves, a los primeros se les debe aplicar la pena capital y a los segundos abandonarlos en una isla. Además impone tres clases de penas:

          Pena de muerte para los asesinos.

          Cadena perpetúa para los delincuentes violentos.

          Trabajo en colonias agrícolas de ultramar para los ladrones

 


CARÁCTER DEL CRIMINAL MEXICANO

En México, el homicida es impulsivo y violento; el violador es frágil; el secuestrador se caracteriza por su capacidad calculadora; el narcotraficante que no se droga suele ser dominante y seductor; un delincuente de cuello blanco oculta sus emociones, es manipulador y seductor, y la mujer homicida es emocional y explosiva.

Ésa fue la clasificación que elaboraron sicólogos de la UNAM en colaboración con colegas de la Universidad de Salamanca, España, luego de diez años de llevar a cabo una investigación en la que analizaron la personalidad de reclusos en cuatro estados del país.

A una década de ese trabajo en cárceles mexicanas, diseñaron un modelo de evaluación y diagnóstico de la personalidad delincuencial mexicana, a través del cual determinaron que los homicidas son los más agresivos y suelen irrumpir de manera violenta sin ningún control.

Esa misma agresión se percibe en los secuestradores, pero éstos tienen mayor visión y por tanto son más calculadores, de modo que pueden estallar, pero no perder el control.

Por su parte, las mujeres homicidas son más emocionales, pero también más explosivas. “Agreden de manera exagerada porque tienen ese potencial; pueden ser más verbales, pero también muy impulsivas. Tienen alteraciones cognitivas intensas, de reacción extrema, después de que aguantaron muchos años de agresiones”, concluyó el diagnóstico dirigido por la académica de la Universidad Nacional, Amada Ampudia Rueda.

 

En esa clasificación de personalidad delincuencial, la coordinadora del proyecto también explicó que los presos que traficaban drogas, pero no las consumían, tienden a ser dominantes, manipuladores y seductores.

En cambio, los sentenciados por robo son observadores, muestran conductas obsesivas y sobresalen por su meticulosidad, mientras que un violador es sensible y frágil.

Por su parte, los delincuentes de cuello blanco difícilmente expresan sus emociones, son manipuladores, fríos, seductores y observadores, además de que “tienen rasgos sicopáticos, son impersonales, no se conectan fácilmente con los otros y siempre buscan su beneficio”.

De acuerdo con ese esquema de evaluación, los especialistas lograron establecer esos perfiles delincuenciales; sin embargo, la profesora Ampudia Rueda aclaró que tampoco se puede estigmatizar y decir que todos los generadores de violencia son así, por lo que es indispensable tener cautela al usarlos.

La sicóloga que dirigió el proyecto de investigación explicó que ese esquema de evaluación y diagnóstico se comenzó hace una década, con la aplicación y validación de diferentes pruebas de medición en 10 por ciento de la población sentenciada con mayor incidencia delincuencial de cárceles ubicadas en Chihuahua, Sinaloa, Zacatecas y Michoacán.

Para crear ese modelo y establecer un diagnóstico, la especialista de la Máxima Casa de Estudios detalló que se consideraron diferentes variables como antecedentes familiares, tipo de delito, nivel de peligrosidad y actitud hacia la institución, ya que ello influye en las conductas delictivas.

“Evaluamos aproximadamente a cuatro mil 500 internos para determinar nivel de peligrosidad, reincidencia, tipo de delito y otras variables”, detalló la sicóloga Ampudia Rueda, al agregar que ese modelo podría ayudar a disminuir o controlar la conducta delictiva en esos reclusos.

Dijo además que con la definición de perfiles de la personalidad delincuencial se busca abonar en el conocimiento criminológico que permita prevenir la incidencia de delitos y aminorar los índices de reincidencia.

 

Además, en ese modelo de diagnóstico de la personalidad del delincuente mexicano también se desarrolló un programa de prevención en grupos, ya que hacerlo de manera individual sería muy costoso.

 

Los criminales surgen por diversas causas

Los expertos que participaron en el proyecto también determinaron que la conducta delictiva “no es por generación espontánea”, sino que surge por diversos factores asociados a la situación sociodemográfica, lo mismo que los motivos de incidencia y reincidencia.

Al cruzar variables como edad, sexo y escolaridad, determinaron que existe una tendencia mayor a delinquir en la etapa productiva, es decir, entre los 18 y 40 años de edad, y si un preso se adapta al medio penitenciario y adopta conductas para sobrevivir, entonces está lejos de la readaptación social.

 

Instrumentos para elaborar los perfiles

El estudio que diferencia al homicida del secuestrador o del violador utilizó diversos instrumentos de medición que se aplican en sicología, como el Inventario Multifásico de la Personalidad de Minnesota, desarrollado en Estados Unidos y adaptado para la población de México por los especialistas Emilia Lucio e Isabel Reyes Lagunes junto con Amada Ampudia.

De acuerdo con las expertas en ese método de medición, se pueden observar diferentes niveles de agresión en los tipos de delitos, como las características de peligrosidad, reincidencia, simulación y elementos de la estructura misma de la personalidad.

Pero además se utilizó la prueba de inteligencia llamada Wechsler, que fue adaptada y estandarizada para medir funciones cognitivas en mexicanos, así como cuestionarios para determinar variables sociodemográficas, violencia, agresión, reincidencia y adaptación al centro penitenciario.

 

En colaboración con Fernando Jiménez y Guadalupe Sánchez Crespo, de la Universidad de Salamanca, los sicólogos de la UNAM también desarrollaron un instrumento que mide reincidencia, peligrosidad y sicopatología, el cual podrá utilizarse en México.

 

Crean indicadores de la conducta agresiva y violenta

El mismo equipo de trabajo también diseñó hace algunos años una evaluación sobre la conducta agresiva y violenta en hombres y mujeres homicidas, detectando que ellos tienden a negar la agresión, mientras que ellas aceptan más los aspectos de la hostilidad.

En un trabajo de campo efectuado entre 200 presos en cárceles mexicanas, 100 hombres y 100 mujeres, los sicólogos hallaron que las mujeres se muestran enojadas, sensibles a desaires y rechazos, pero son cautelosas en los contactos sociales, mientras que los hombres son impulsivos, con actitud persistente y marcada irresponsabilidad hacia las normas, reglas y obligaciones sociales, así como baja tolerancia a la frustración e incapacidad para experimentar culpa.

El estudio también concluyó que las mujeres no poseen estrategias apropiadas para tratar la agresión y por ende sus habilidades de enfrentamiento y manejo de la agresión son bajas, lo cual a su vez propicia que su agresión reprimida las haga explotar y cometer un acto “extremadamente violento”.

 


 

LINGÜÍSTICA FORENSE, AL SERVICIO DE LA JUSTICIA

La lingüística forense resuelve problemas como la detección de fraudes o la filtración de información dentro de las empresas, la autoría de un texto o el plagio, entre otros casos.

De acuerdo con un comunicado de la UNAM, en el Instituto de Ingeniería, el Grupo de Ingeniería Lingüística (GIL), que encabeza Gerardo Sierra Martínez, se aboca no sólo a esos problemas, sino que ha emprendido estudios de fonética forense para, por ejemplo, determinar cómo una prótesis dental cambia la forma de hablar de una persona y qué serie de trucos se pueden hacer para aparentar otra forma de expresarse.

 

De esta forma se pretende detectar, de manera temprana, la enfermedad de Alzheimer mediante el análisis de textos escritos que proporcionen indicios de que una persona tiene retrocesos en su forma de escribir, en el léxico, la gramática o en cómo compone.

En lingüística forense, explicó Sierra Martínez, se plantean temas como argumentación jurídica, fonética forense, detección de paráfrasis, perfil lingüístico, lenguaje de procedimiento judicial, lenguaje legal y atribución de autoría.

Asimismo se resuelven problemas que no pueden ser abordados por una sola persona, por ejemplo, el análisis de 20 mil o 100 mil correos electrónicos de una empresa para detectar si hay filtración de información o se incurre en un fraude.

Un problema típico a resolver dentro de esta área es descubrir quién escribió un documento o dijo algo. Por ejemplo, de un mensaje que deja un grupo criminal se puede averiguar el perfil del o los autores por la forma en que se escribe: conocer el género, el grupo etario, el nivel socioeconómico y cultural, y si fueron una o varias personas.

Las investigaciones se han realizado con patrocinio del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y la Dirección General de Asuntos del Personal Académico de la UNAM, y se han aplicado para una firma de abogados que solicitó dictámenes de fraudes o para empresas de manejo de información.

Además se ha tenido un acercamiento con las policías y procuradurías de justicia para ofrecer cursos sobre fonética forense, pues esas instancias tienen buenas herramientas y dispositivos, pero en ocasiones no se les sabe sacar provecho.
 
INCIDENCIA DELICTIVA

  

La incidencia delictiva se refiere a la presunta ocurrencia de delitos registrados en averiguaciones previas iniciadas, o carpetas de investigación, reportadas por las Procuradurías Generales de Justicia y Fiscalías Generales de las 32 entidades federativas, quienes son responsables de la veracidad y actualización de los datos.

La Incidencia Delictiva reportada para 2015 muestra la información proporcionada por las entidades federativas para 7 delitos del Fuero Común, de manera desagregada, y para los meses de enero y febrero del 2015. 
Las entidades que han remitido su información de Incidencia Delictiva para el mes de febrero son: Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Campeche, Chiapas, Chihuahua, Coahuila, Colima, Distrito Federal, Durango, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, México, Michoacán, Morelos, Nayarit, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tabasco, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz, Yucatán y Zacatecas.
 


FUENTE: ELABORADO CON LA INFORMACION REMITIDA POR LOS AGENTES DEL MINISTERIO PÚBLICO DATOS PRELIMINARES AL 20 DE MARZO, CON CORTE AL 28 DE FEBRERO DE 2015.
 
Los ciudadanos mexicanos necesitan mayor transparencia en la gestión de los recursos federales transferidos a los estados y municipios para combatir la inseguridad.
 

Incidencia Delictiva por Entidad Federativa

Incidencia Delictiva Fuero Federal, Acumulado 2015

 



De acuerdo con el séptimo levantamiento de la ENSU realizada por el INEGI, para el pasado mes de marzo de 2015 y en términos de delincuencia, 67.9% de la población de 18 años y más consideró que vivir en su ciudad es inseguro. Los resultados presentan una disminución de 4.5 puntos porcentuales en comparación con marzo de 2014.
 
Atestiguación de conductas delictivas o antisociales.
Para el pasado mes de marzo de 2015 las tres conductas delictivas o antisociales de mayor frecuencia que la población de 18 años y más que reside en las ciudades objeto de estudio, ha escuchado o ha visto en los alrededores de su vivienda en los últimos tres meses fueron el consumo de alcohol en las calles (70.4%), robos o asaltos (67%) y vandalismo (59%). Las de menor frecuencia fueron, venta o consumo de drogas (39.9%), bandas violentas o pandillerismo (33.8%) y disparos frecuentes con armas (24%).  
 
 
 

La incidencia delictiva y la violencia en México continúan siendo temas que ameritan la atención de la comunidad nacional e internacional. Por ello, no es ninguna novedad que tanto autoridades como representantes de la sociedad civil debatamos sobre todos aquellos hechos que impactan la cotidianeidad de todos los que habitamos o transitamos por el territorio nacional.
 
 
Lugares donde los mexicanos nos sentimos más inseguros
 
 
 


Los delitos que más se cometen en nuestro país, el robo, la extorsión y fraude.


 

 
Crítica:
Al delincuente se le ha clasificado de diferentes maneras y de esta forma se le ha dado seguimiento para darle un mejor estudio, pero así como ha ido transcurriendo el tiempo, también debe de haber un cambio en la tipología que se le ha hecho al delincuente, porque hoy en día hay nuevos delitos y por lo mismo el estudio del delincuente es diferente.
Por lo que las clasificaciones que se le hacen al delincuente en cierto punto son acertadas ya que en base a la observación es como se da uno cuenta del comportamiento que presenta el delincuente y así es como se le da tratamiento a este y también al delito.
Ahora bien, es de suma importancia que hasta cierto punto se deje atrás las primeras clasificaciones que se le hicieron al delito y se empiecen a proponer nuevas clasificaciones, aunque también no se deben dejar al cien por ciento ya que con ellas nos podemos basar para tener un apoyo en el estudio y seguimiento que se le dé tanto al delincuente como al delito.
Todos los campos de la investigación científica seria se pueden beneficiar del análisis  estadístico ya que las técnicas estadísticas se pueden utilizar en casi todos los aspectos  de la vida. Se diseñan encuestas para recopilar información previa al día de elecciones y  así predecir el resultado de las mismas.
Las Estadísticas delictivas no estudian el comportamiento de un caso aislado, sino el de los grupos y colectivos. De esta forma se puede  predecir el comportamiento  futuro de la población a través de la observación de la regularidad o estabilidad del comportamiento de todo el grupo.
 
 
 
Bibliografía y fuentes:
Estudiando Derecho. (Mayo 29, 2013). CLASIFICACIÓN DE LOS DELINCUENTES DESDE LA PERSPECTIVA POSITIVISTA. Noviembre 14, 2015, de Blogger Sitio web: http://auladerecho.blogspot.mx/2013/05/clasificacion-de-los-delincuentes-desde.html
Hernández, L. (Enero 04, 2015). Revelan perfil de criminales mexicanos, con modelo de la UNAM. Noviembre 14, 2015, de Excélsior Sitio web: http://www.excelsior.com.mx/nacional/2015/01/04/1000732
 
Hecho por:
Guadalupe Ruiz Ordoñez
Jessica Jasmin Amaya Guendulay
Isaura Ariadna García Caballero
 



1 comentario:

  1. Interesante análisis sobre cómo la criminología y el derecho penal abordan al delincuente desde perspectivas complementarias. Es fascinante cómo Lombroso y Ferri intentaron identificar características físicas y psicológicas del criminal, aunque hoy en día se reconoce que la delincuencia es un fenómeno multifactorial. ¿Cómo creen que los avances en neurociencia y psicología han influido en nuestra comprensión del comportamiento delictivo?


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    Actualmente colaboro con Distribuidora Comercial Zogbi, en proyectos de ciencia aplicada.

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